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jueves, 16 de junio de 2011

El hechizo de la luna roja


Hoy nos hemos despertado saboreando el hechizo de la luna roja y nos sentimos un poco color naranja terroso por dentro y por fuera. Les dejo un instante del eclipse atrapado en una fotografía de Miguel Hernández Sánchez

martes, 1 de marzo de 2011

La princesa que emigró


[...] Miro hacia un quiosco de prensa y veo un periódico con un enorme titular que dice: "nueva llegada de pateras a canarias", está acompañado por una fotografía donde aparecen dos hombres y una mujer en condiciones físicas lamentables. Pienso en esa pobre gente que abandona África en cayucos y se juegan la vida para llegar a Europa. En mi caso, no llegué a España en patera sino en una compañía aérea regular, vía París. Cuando pisé suelo europeo no me encontraba físicamente mal, pero psicológicamente mi abatimiento me recordaba a aquellos tres inmigrantes que aparecían tirados en una playa del Sur de Tenerife. Lo que tuve que vivir con dieciocho años es impensable en el primer mundo e incluso en el segundo y hasta en el tercero, cuarto o quinto [...]

De Enrique Reyes. "La princesa que emigró".
Éride Ediciones
3ª ed., 2010

martes, 22 de febrero de 2011

FINAL


Yo fui el bravo piloto de mi bajel de ensueño;
argonauta ilusorio de un país presentido,
de alguna isla dorada de quimera o de sueño
oculta entre las sombras de lo desconocido.

Acaso un cargamento magnífico encerraba
en su cala mi barco, ni pregunté siquiera;
absorta mi pupila las tinieblas sondaba
y hasta hube de olvidarme de clavar la bandera...

Y llegó el viento Norte, desapacible y rudo;
el vigoroso esfuerzo de mi brazo desnudo
logró tener un punto la fuerza del turbión;
para lograr el triunfo luché desesperado,
y cuando ya mi brazo desfallecía, cansado,
una mano, en la noche, me arrebató el timón...

De Tomás Morales. Las Rosas de Hércules, libro I.

lunes, 21 de febrero de 2011

Poemas del mar, I



Puerto de Gran Canaria sobre el sonoro Atlántico,

con sus faroles rojos en la noche calina,

y el disco de la luna bajo el azul romántico

rielando en la movible serenidad marina...

Silencio de los muelles en la paz bochornosa,

lento compás de remos en el confín perdido,

y el leve chapoteo del agua verdinosa

lamiendo los sillares del malecón dormido...

Fingen, en la penumbra, fosfóricos trenzados

las mortecinas luces de los barcos anclados,

brillando entre las ondas muertas de la bahía…

Y de pronto, rasgando la calma, sosegado,

un cantar marinero, monótono y cansado,

vierte en la noche el dejo de su melancolía...

Tomás Morales

Las Rosas de Hércules, L. I (1922)

viernes, 18 de febrero de 2011

Espejos


Hace tiempo que no sé quién es la persona que habita al otro lado del espejo, me resulta una persona absolutamente desconocida, alguien a quien quizá vi por la calle o con quien crucé un par de frases no se sabe en qué lugar, puede que me suene de algo, pero desde luego he olvidado su nombre, si es que lo supe alguna vez, he olvidado de qué la conozco, dónde y cuándo la vi, qué hablé con ella, esa persona no significa nada para mi.
Eso me llena de perplejidad, porque estoy aquí, a este lado del espejo, y se supone que la persona del otro lado es simétrica, soy yo vista en sentido contrario, yo mirando hacia el norte y no hacia el sur, hacia el este y no hacia el oeste, o quizá al revés. ¿He cambiado tanto?

De Compañeras de viaje. Soledad Puértolas
Anagrama, 2010

lunes, 7 de febrero de 2011

CIENCIA FICCIÓN Y ADOLESCENCIA


Si he de ser sincera, la ciencia ficción me gustó mucho durante mi adolescencia. Hacía bastantes años que no leía nada que tuviera que ver con este tema. No obstante, aquí les dejo un poquito del inicio de un libro que no me ha desagradado, sino todo lo contrario.
Norte
El viajero ya había estado antes en aquel lugar. O en uno tan parecido que habría resultado imposible separar un recuerdo de otro y decidir cuál era real y cuál no.
Avanzó por la calle con un andar rápido y enérgico, una actitud que contrastaba con su cabeza agachada y oculta por una capucha gris. Sus atuendos no llamaban la atención en aquel entorno, lleno de los más variopintos ejemplares humanos y alienígenas, pero se obligó a andar más despacio, con menos resolución, porque en aquel feudo de fracasados y soñadores sin esperanza era delito saber con tanta claridad adónde se dirigía cada uno, y qué pensaba hacer una vez que llegara.

De Crónicas del Multiverso
Autor: Víctor Conde
Premio Minotauro 2010

lunes, 10 de enero de 2011

Ira DeI


La Laguna 1750, un asesino aterrorizó la ciudad. Hoy vuelve a aparecer.

Ira DeI

Estimados amigos, de vuelta de las vacaciones me he encontrado estrenando un nuevo año, un montón de días para disfrutar de la lectura en compañía de ustedes. Espero que lo estén deseando tanto como yo. Y hablando de lectura, durante estos pocos días vacacionales cayó en mis manos la novela que parece estar de moda en esta Isla, me refiero a Ira DeI de Mariano Gambín. Sin entrar en calidades literarias he de contarles que la novela engancha, lo que ya es bastante. La ciudad de La Laguna más que el escenario donde se desarrolla una historia es una protagonista más de la propia historia que se nos cuenta, las calles, casas nobles, personajillos típicos, bares etc., todo aparece con la mayor naturalidad y nos hace casi protagonistas a los propios lectores que conocemos la ciudad, que paseamos por sus calles y parques, que entramos a los bares... Me ha encantado las referencias al Archivo Histórico Provincial y al documento misterioso que podemos encontrar en él. En definitiva, una novela que engancha desde el principio hasta el final, bien documentada y con algún que otro toque de humor, agradable de leer y muy recomendable para gente joven que se inicie en la lectura de novela policíaca.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Mario Vargas Llosa

Aprendí a leer a los cinco años, en la clase del hermano Justiniano, en el Colegio de la Salle, en Cochabamba (Bolivia). Es la cosa más importante que me ha pasado en la vida. Casi setenta años después recuerdo con nitidez cómo es esa magia, traducir las palabras de los libros en imágenes, enriqueció mi vida, rompiendo las barreras del tiempo y del espacio y permitiéndome viajar con el capitán Nemo veinte mil leguas de viaje submarino, luchar junto a D'artagnan, Athos, Portos y Aramís contra las intrigas que amenazan a la Reina en los tiempos del sinuoso Richelieu, o arrastrarme por las entrañas de París, convertido en Jean Valjean, con el cuerpo inerte de Marius a cuestas.
La lectura convertía el sueño en vida y la vida en sueño y ponía al alcance del pedacito de hombre que era yo el universo de la literatura [...]
No era fácil escribir historias. Al volverse palabras, los proyectos se marchitaban en el papel y las ideas e imágenes desfallecían. ¿Cómo reanimarlos? Por fortuna, allí estaban los maestros para aprender de ellos y seguir su ejemplo. Flaubert me enseñó que el talento es una disciplina tenaz y una larga paciencia. Faulkner, que es la forma -la escritura y la estructura- lo que engrandece o empobrece los temas. Martorell, Cervantes, Dickens, Balzac, Tolstoi, Conrad, Thomas Mann, que el número y la ambición son tan importantes en una novela como la destreza estilística y la estrategia narrativa. Sartre, que las palabras son actos y que una novela, una obra de teatro, un ensayo, comprometidos con la actualidad y las mejores opciones, pueden cambiar el curso de la historia. Camus y Orwell, que una literatura desprovista de moral es inhumana y Malraux que el heroísmo y la épica cabían en la actualidad tanto como en el tiempo de los argonautas, la Odisea y la Ilíada. [...]
Discurso de Mario Vargas Llosa en la Academia Sueca
El País. com

viernes, 5 de noviembre de 2010

Ese gran simulacro

[...] "el olvido está tan lleno de memoria
que a veces no caben las remembranzas
y hay que tirar rencores por la borda
en el fondo el olvido es un gran simulacro
nadie sabe si quiere/ aunque pueda/ olvidar" [...]
Mario Benedetti. (De El olvido está lleno de memoria)

lunes, 25 de octubre de 2010

Historia sin cariño de Remedios Quiero Besarte

Rosa dejó a Juan para dedicarse a la prostitución. Aquello lo pilló de sorpresa. Juan no se lo explicaba. Por qué una chica como ella, con posibilidades de hacer otras cosas con su vida, había decidido sin embargo hacer algo así. La única explicación era que le gustaba el oficio.
Al principio se volvió loco. La quería. Luego se volvió más loco aún.
Así que un buen día cogió la paga enterita del mes (era dependiente en una librería de una tía suya) y se dirigió al prostíbulo [...]
Historia sin cariño de Remedios quiero besarte/Nicolás Melini
Ed. Baile del Sol

jueves, 24 de junio de 2010

Por si amanece y no me encuentras

Siempre pensamos que se es niño solamente una vez en la vida; pero nos equivocamos. Yo ahora, por ejemplo, me siento igual que cuando tenía nueve o diez años y amanecía en una casa y en una cama que no era la mía. Tengo el mismo miedo y la misma vergüenza, y estoy seguro de que las sensaciones de entonces eran parecidas a las que tengo ahora. En el fondo la química de una persona no cambia con el paso de los años. Nos podrán incorporar más sabiduría o más experiencia, pero el temblor que sientes en el estómago cuando llega el miedo, el desamparo o los avisos que de vez en cuando nos trae la muerte suele ser idéntico al que tenías cuando vivías una situación similar antes de atravesar treinta, cuarenta o cincuenta años de existencia.

Santiago Gil

lunes, 14 de junio de 2010

Bilbao - New York - Bilbao

Los peces y los árboles se parecen.
Se parecen en los anillos. Si hiciéramos un corte horizontal a un árbol veríamos sus anillos en el tronco. Un anillo por cada año transcurrido, es así como se sabe la edad del árbol. Los peces también tienen anillos pero en las escamas. Y al igual que sucede con los árboles, gracias a ellos sabemos cuántos años tiene el animal.
Los peces nunca dejan de crecer. Nosotros no, nosotros menguamos a partir de la madurez. Nuestro crecimiento se detiene, y los huesos comienzan a juntarse. El cuerpo se encoge. Los peces, sin embargo, crecen hasta que se mueren. Más rápido cuando son jóvenes y, a partir de cierta edad, más lentamente, pero sin dejar nunca de crecer. Y por eso tienen anillos en las escamas.
El anillo de los peces lo crea el invierno. El invierno es el tiempo durante el cual el pez come menos, y el hambre deja una marca oscura en sus escamas porque su crecimiento es menor durante esta época. Al contrario que en verano. Cuando los peces no pasan hambre, no queda ningún rastro en sus escamas.
El anillo de los peces es microscópico, no se ve a primera vista, pero ahí está. Como si fuera una herida. Una herida que no ha cerrado bien.
Y como los anillos de los peces, los momentos más difíciles van marcando nuestras vidas, hasta convertirse en medida de nuestro tiempo. Los días felices, al contrario, pasan deprisa, demasiado deprisa, y enseguida se desvanecen.
Lo que para los peces es el invierno, para las personas es la pérdida. Las pérdidas delimitan nuestro tiempo; el final de una relación, la muerte de un ser querido.
Cada pérdida es un anillo oscuro en nuestro interior.

Kirmen Uribe

viernes, 4 de junio de 2010

Carta de una desconocida

Cuando por la mañana temprano el famoso novelista R. regresó a Viena después de una refrescante salida de tres días a la montaña, decidió comprar el periódico. Al pasar la vista por encima de la fecha, recordó que era su cumpleaños. Cuarenta y uno, se dijo, pero esta constatación no le agradaba ni le desagradaba. Echó un vistazo a las crujientes páginas del periódico y se fue a su casa en un coche de alquiler. El mayordomo le informó de dos visitas y de algunas llamadas recibidas durante su ausencia, y le entregó el correo acumulado en una bandeja. Él lo examinó con indolencia y abrió un par de sobres cuyos remitentes le interesaron; vio una carta con caligrafía desconocida y apariencia demasiado voluminosa que, en un principio, dejó de lado. Entretanto le sirvieron el té. Se reclinó cómodamente en la butaca, hojeó el periódico y algunos folletos. Después encendió un cigarro y cogió la carta a la que no había prestado atención.
Era un pliego de unos veinticinco folios escritos precipitadamente con letra femenina, desconocida y nerviosa; más que una carta parecía un manuscrito. Palpó de nuevo el sobre, instintivamente, por si encontraba alguna nota aclaratoria. Estaba vacío. En él no había más que aquellas hojas; ni la dirección del remitente ni tan siquiera una firma. Qué extraño, pensó, y cogió nuevamente la carta. <>, ponía como encabezamiento, como si fuera un título.
Perplejo, se planteó: ¿Iba esto dirigido a él o a una persona imaginaria? De pronto se despertó su curiosidad, y empezó a leer:
Mi hijo murió ayer. [...]

Stefan Zweig

martes, 18 de mayo de 2010

Las unidades fugaces

En este centro del mundo confluyen todos los caminos. El escriba medita si los viajes curan los males del espíritu. Dos alquimistas piensan en las consecuencias de sus descubrimientos sobre la inmortalidad. Un filósofo se mira al espejo y sólo encuentra citas y proverbios. Cinco astrónomos elevan su mirada hacia la constelación de Las Pléyades. Tres críticos literarios hablan de la angustia de las influencias. Lo pájaros, mientras tanto, se revelan ante tanto conocimiento, escondiendo sus cabezas bajo sus alas luminosas.

Juan Carlos de Sancho

sábado, 8 de mayo de 2010

¿Qué sabes tú de lo que fue mi vida?

Ahora sólo ves estos últimos años
que son como la empuñadura de un cuchillo
clavado hasta el final en mi costado.

Arráncalo de golpe y un borbotón de sueños
salpicará tu rostro

Podría dejarte ciega. Ten cuidado.

Ángel González.

viernes, 23 de abril de 2010

Día del Libro

Gracias a todos los participantes del Club de Lectura Café con Duende, por compartir lecturas, opiniones, vivencias y sugerencias varias. Gracias también por hacer posible la existencia de este blog que, poquito a poquito, va tomando forma y llegando a más lectores. Gracias a Miguel de Cervantes por haber dejado a esos dos personajes tan maravillosos pululando por el mundo. Ah, y que pasen un agradable Día del Libro.

Momentos y lugares para leer


Leer al amanecer, si es usted de esas personas que se despierta muy temprano, porque con la edad ha ganado horas de vigilia, o después de asomarse a la ventana a mirar el cielo estrellado, en esa hora entre la noche y el día, cuando tenemos la impresión de poder volar hasta alguna de las estrellas que parecen estar colgadas en el cielo, haciéndonos algún guiño, y nos dejan en el alma un estado de inmensa tranquilidad.

-Leer tirados en el sofá los sábados por la tarde o sobre una esterilla, entre el olor de los pinos, los domingos por la mañana.

-Leer en la terraza del bar acompañados de un buen café. Leer en la cama, en la guagua, en la plaza.

-Leer en el ambulatorio mientras espera su turno, en el avión, en el tren, en la biblioteca.

-Leer en la notaría y así de distrae de los problemas que le está causando la herencia.

-Leer en ese cubículo que usted sabe que le priva de libertad.

-Leer por la noche, a media tarde, al amanecer...

Siempre hay un momento y un buen lugar para leer


viernes, 16 de abril de 2010

Imagen. "Daniel Martín Castellano".
Idea. "Alexis Ravelo".

Aunque no lo creas, hay autores canarios muy interesantes...
Jóvenes y no tan jóvenes. Búscalos.....

Se pierde como el eco

Amar es un revuelo
es halago en el aire:
se pierde como el eco
de un disparo en el valle.

Los amantes quisieran
dilatar su caricia:
pero amar es destello
en la noche infinita.

Después el gran silencio
sonoro de la sombra:
ni inútiles palabras
ni tiempo ni memoria.

Porque amor es el dios
que trueca los caminos
los que con él se encuentran
han de darse a lo efímero.

José Agustín Goytisolo. "Poesía para estudiantes"