
jueves, 16 de junio de 2011
El hechizo de la luna roja

martes, 1 de marzo de 2011
La princesa que emigró

De Enrique Reyes. "La princesa que emigró".
Éride Ediciones
3ª ed., 2010
martes, 22 de febrero de 2011
FINAL

argonauta ilusorio de un país presentido,
de alguna isla dorada de quimera o de sueño
oculta entre las sombras de lo desconocido.
Acaso un cargamento magnífico encerraba
en su cala mi barco, ni pregunté siquiera;
absorta mi pupila las tinieblas sondaba
y hasta hube de olvidarme de clavar la bandera...
Y llegó el viento Norte, desapacible y rudo;
el vigoroso esfuerzo de mi brazo desnudo
logró tener un punto la fuerza del turbión;
para lograr el triunfo luché desesperado,
y cuando ya mi brazo desfallecía, cansado,
una mano, en la noche, me arrebató el timón...
De Tomás Morales. Las Rosas de Hércules, libro I.
lunes, 21 de febrero de 2011
Poemas del mar, I


Puerto de Gran Canaria sobre el sonoro Atlántico,
con sus faroles rojos en la noche calina,
y el disco de la luna bajo el azul romántico
rielando en la movible serenidad marina...
Silencio de los muelles en la paz bochornosa,
lento compás de remos en el confín perdido,
y el leve chapoteo del agua verdinosa
lamiendo los sillares del malecón dormido...
Fingen, en la penumbra, fosfóricos trenzados
las mortecinas luces de los barcos anclados,
brillando entre las ondas muertas de la bahía…
Y de pronto, rasgando la calma, sosegado,
un cantar marinero, monótono y cansado,
vierte en la noche el dejo de su melancolía...
Tomás Morales
Las Rosas de Hércules, L. I (1922)
viernes, 18 de febrero de 2011
Espejos

Eso me llena de perplejidad, porque estoy aquí, a este lado del espejo, y se supone que la persona del otro lado es simétrica, soy yo vista en sentido contrario, yo mirando hacia el norte y no hacia el sur, hacia el este y no hacia el oeste, o quizá al revés. ¿He cambiado tanto?
De Compañeras de viaje. Soledad Puértolas
Anagrama, 2010
lunes, 7 de febrero de 2011
CIENCIA FICCIÓN Y ADOLESCENCIA

Avanzó por la calle con un andar rápido y enérgico, una actitud que contrastaba con su cabeza agachada y oculta por una capucha gris. Sus atuendos no llamaban la atención en aquel entorno, lleno de los más variopintos ejemplares humanos y alienígenas, pero se obligó a andar más despacio, con menos resolución, porque en aquel feudo de fracasados y soñadores sin esperanza era delito saber con tanta claridad adónde se dirigía cada uno, y qué pensaba hacer una vez que llegara.
De Crónicas del Multiverso
Autor: Víctor Conde
Premio Minotauro 2010
lunes, 10 de enero de 2011
Ira DeI
miércoles, 8 de diciembre de 2010
Mario Vargas Llosa
La lectura convertía el sueño en vida y la vida en sueño y ponía al alcance del pedacito de hombre que era yo el universo de la literatura [...]
No era fácil escribir historias. Al volverse palabras, los proyectos se marchitaban en el papel y las ideas e imágenes desfallecían. ¿Cómo reanimarlos? Por fortuna, allí estaban los maestros para aprender de ellos y seguir su ejemplo. Flaubert me enseñó que el talento es una disciplina tenaz y una larga paciencia. Faulkner, que es la forma -la escritura y la estructura- lo que engrandece o empobrece los temas. Martorell, Cervantes, Dickens, Balzac, Tolstoi, Conrad, Thomas Mann, que el número y la ambición son tan importantes en una novela como la destreza estilística y la estrategia narrativa. Sartre, que las palabras son actos y que una novela, una obra de teatro, un ensayo, comprometidos con la actualidad y las mejores opciones, pueden cambiar el curso de la historia. Camus y Orwell, que una literatura desprovista de moral es inhumana y Malraux que el heroísmo y la épica cabían en la actualidad tanto como en el tiempo de los argonautas, la Odisea y la Ilíada. [...]
El País. com
viernes, 5 de noviembre de 2010
Ese gran simulacro
que a veces no caben las remembranzas
y hay que tirar rencores por la borda
en el fondo el olvido es un gran simulacro
nadie sabe si quiere/ aunque pueda/ olvidar" [...]
Mario Benedetti. (De El olvido está lleno de memoria)
lunes, 25 de octubre de 2010
Historia sin cariño de Remedios Quiero Besarte
Al principio se volvió loco. La quería. Luego se volvió más loco aún.
Así que un buen día cogió la paga enterita del mes (era dependiente en una librería de una tía suya) y se dirigió al prostíbulo [...]
Historia sin cariño de Remedios quiero besarte/Nicolás Melini
Ed. Baile del Sol
jueves, 24 de junio de 2010
Por si amanece y no me encuentras
Santiago Gil
lunes, 14 de junio de 2010
Bilbao - New York - Bilbao
Se parecen en los anillos. Si hiciéramos un corte horizontal a un árbol veríamos sus anillos en el tronco. Un anillo por cada año transcurrido, es así como se sabe la edad del árbol. Los peces también tienen anillos pero en las escamas. Y al igual que sucede con los árboles, gracias a ellos sabemos cuántos años tiene el animal.
Los peces nunca dejan de crecer. Nosotros no, nosotros menguamos a partir de la madurez. Nuestro crecimiento se detiene, y los huesos comienzan a juntarse. El cuerpo se encoge. Los peces, sin embargo, crecen hasta que se mueren. Más rápido cuando son jóvenes y, a partir de cierta edad, más lentamente, pero sin dejar nunca de crecer. Y por eso tienen anillos en las escamas.
El anillo de los peces lo crea el invierno. El invierno es el tiempo durante el cual el pez come menos, y el hambre deja una marca oscura en sus escamas porque su crecimiento es menor durante esta época. Al contrario que en verano. Cuando los peces no pasan hambre, no queda ningún rastro en sus escamas.
El anillo de los peces es microscópico, no se ve a primera vista, pero ahí está. Como si fuera una herida. Una herida que no ha cerrado bien.
Y como los anillos de los peces, los momentos más difíciles van marcando nuestras vidas, hasta convertirse en medida de nuestro tiempo. Los días felices, al contrario, pasan deprisa, demasiado deprisa, y enseguida se desvanecen.
Lo que para los peces es el invierno, para las personas es la pérdida. Las pérdidas delimitan nuestro tiempo; el final de una relación, la muerte de un ser querido.
Cada pérdida es un anillo oscuro en nuestro interior.
viernes, 4 de junio de 2010
Carta de una desconocida
Era un pliego de unos veinticinco folios escritos precipitadamente con letra femenina, desconocida y nerviosa; más que una carta parecía un manuscrito. Palpó de nuevo el sobre, instintivamente, por si encontraba alguna nota aclaratoria. Estaba vacío. En él no había más que aquellas hojas; ni la dirección del remitente ni tan siquiera una firma. Qué extraño, pensó, y cogió nuevamente la carta. <>, ponía como encabezamiento, como si fuera un título.
Perplejo, se planteó: ¿Iba esto dirigido a él o a una persona imaginaria? De pronto se despertó su curiosidad, y empezó a leer:
Mi hijo murió ayer. [...]
Stefan Zweig
martes, 18 de mayo de 2010
Las unidades fugaces
Juan Carlos de Sancho
sábado, 8 de mayo de 2010
¿Qué sabes tú de lo que fue mi vida?
que son como la empuñadura de un cuchillo
clavado hasta el final en mi costado.
Arráncalo de golpe y un borbotón de sueños
salpicará tu rostro
Podría dejarte ciega. Ten cuidado.
Ángel González.
viernes, 23 de abril de 2010
Día del Libro
Gracias a todos los participantes del Club de Lectura Café con Duende, por compartir lecturas, opiniones, vivencias y sugerencias varias. Gracias también por hacer posible la existencia de este blog que, poquito a poquito, va tomando forma y llegando a más lectores. Gracias a Miguel de Cervantes por haber dejado a esos dos personajes tan maravillosos pululando por el mundo. Ah, y que pasen un agradable Día del Libro.Momentos y lugares para leer

Leer al amanecer, si es usted de esas personas que se despierta muy temprano, porque con la edad ha ganado horas de vigilia, o después de asomarse a la ventana a mirar el cielo estrellado, en esa hora entre la noche y el día, cuando tenemos la impresión de poder volar hasta alguna de las estrellas que parecen estar colgadas en el cielo, haciéndonos algún guiño, y nos dejan en el alma un estado de inmensa tranquilidad.
-Leer tirados en el sofá los sábados por la tarde o sobre una esterilla, entre el olor de los pinos, los domingos por la mañana.
-Leer en la terraza del bar acompañados de un buen café. Leer en la cama, en la guagua, en la plaza.
-Leer en el ambulatorio mientras espera su turno, en el avión, en el tren, en la biblioteca.
-Leer en la notaría y así de distrae de los problemas que le está causando la herencia.
-Leer en ese cubículo que usted sabe que le priva de libertad.
-Leer por la noche, a media tarde, al amanecer...
Siempre hay un momento y un buen lugar para leer
viernes, 16 de abril de 2010
Se pierde como el eco
es halago en el aire:
se pierde como el eco
de un disparo en el valle.
Los amantes quisieran
dilatar su caricia:
pero amar es destello
en la noche infinita.
Después el gran silencio
sonoro de la sombra:
ni inútiles palabras
ni tiempo ni memoria.
Porque amor es el dios
que trueca los caminos
los que con él se encuentran
han de darse a lo efímero.
José Agustín Goytisolo. "Poesía para estudiantes"

