El temor gobierna estas memorias, un temor perpetuo. Por supuesto, no hay infancia sin terrores, pero me pregunto si no habría sido yo un niño menos asustado de no haber tenido a Lindbergh por presidente o de no haber sido vástago de judíos. [...]
Así comienza esta novela donde se aprecia, una vez más, la maestría de Philip Roth, galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2012. El jurado ha destacado la capacidad del novelista para mostrar una compleja visión de la realidad contemporánea "que se debate entre la razón y los sentimientos, como el signo de los tiempos y el desasosiego del presente".